Desde el 5 de enero de 2022 se encuentra en vigor la Ley 17/2021, de 15 de diciembre, de modificación del Código Civil, la Ley Hipotecaria y la Ley de Enjuiciamiento Civil, sobre régimen jurídico de los animales.

La Ley modifica los artículos 90, 91, 92, 94 bis, 103, 333 y 333 bis del código civil.

Define los animales como seres vivos dotados de sensibilidad (art. 333 CC), establece que el propietario debe ejercer sus derechos y deberes sobre el animal, respetando su cualidad de ser sintiente y asegurando su bienestar.

En casos de nulidad, separación y divorcio, el Convenio Regulador recogerá el destino de los animales de compañía, estableciéndose que, en el caso de que dichos acuerdos fuesen perjudiciales para el bienestar de los animales, la autoridad judicial podrá acordar las medidas a adoptar; se prevé asimismo la modificación de las medidas acordadas para el caso de alteración grave de las circunstancias que fueron tenidas en cuenta en su momento.

En relación con la guarda conjunta, no procederá cuando se aprecie la existencia de malos tratos a animales, o la amenaza de causarlos, como medio para controlar o victimizar al otro cónyuge o a los hijos que convivan con ambos.

Se determinará, en atención al interés de los miembros de la familia y al bienestar animal, si los animales se confían a uno o, a ambos cónyuges, así como la forma en que el cónyuge a quien no se le haya confiado podrá tenerlos en su compañía y, el reparto de las cargas asociadas a su cuidado, lo que se recogerá en el registro de identificación de animales.

Asimismo, no será posible la venta y reparto del precio de animales de compañía sin el acuerdo unánime de todos los condueños, faltando este acuerdo, será la autoridad judicial la que decidirá el destino del animal.

El poseedor de un animal puede perder su posesión por abandono, por cesión, por muerte o pérdida del animal o, por la posesión de otro si la nueva posesión hubiese durado más de un año.

Se establece igualmente que quien se encuentra a un animal perdido y haya indicios fundados de que el animal es objeto de malos tratos o abandono, no está obligado a restituirlo a su propietario o responsable de su cuidado, debiendo poner los hechos de forma inmediata en conocimiento de las autoridades competente.

Se regula también el destino de los animales de compañía en caso de fallecimiento de su propietario, que será entregado a los herederos o legatarios que los reclamen y, si no fuese posible hacerlo de forma inmediata, con el fin de garantizar el cuidado del animal, se entregarán al órgano administrativo o centro de acogida de animales. Sin ningún heredero se quiere hacer cargo del animal, el órgano administrativo lo podrá ceder a un tercero para su cuidado. Si varios herederos reclaman al animal y no hay acuerdo, será la autoridad judicial la que decidirá el destino del animal teniendo en cuenta su bienestar.

Se modifica la Ley Hipotecaria para impedir la extensión de la hipoteca a los animales colocados o destinados en finca destinada a explotación ganadera, industrial o de recreo, prohibiéndose el pacto de extensión de la hipoteca a los animales de compañía.

Finalmente, se modifica la Ley de Enjuiciamiento Civil, declarándose inembargables los animales de compañía.

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